Perspectivas económicas
Vientos en contra demográficos: cómo las lecciones del envejecimiento de Mauricio pueden servir de referencia para las islas del Pacífico
Un estudio del FMI muestra que Mauricio enfrenta desde 2017 un lastre persistente del envejecimiento de la población sobre el crecimiento económico, y para 2070 la tasa de crecimiento anual del PIB podría reducirse en unos 2 puntos porcentuales. Los países insulares del Pacífico están experimentando o pronto enfrentarán una transición demográfica similar. Este artículo analiza sus impactos y las respuestas de política desde una perspectiva de economía regional.
La estructura demográfica está pasando de ser un motor de crecimiento a una pesada carga
El documento *Selected Issues Papers* (n.º 081 de 2026) publicado recientemente por el FMI analiza en detalle el impacto del envejecimiento demográfico de Mauricio en el crecimiento económico. El estudio muestra que la transición demográfica de Mauricio ya ha superado el punto de inflexión: antes de 2017, la expansión de la población en edad de trabajar contribuía positivamente al crecimiento; desde entonces, el envejecimiento, la baja tasa de fertilidad (en 2024 fue de solo 1,4) y la emigración (especialmente de trabajadores cualificados) han llevado conjuntamente el factor demográfico a un terreno de contribución negativa. Para 2070, el crecimiento anual del PIB podría verse reducido en unos 2 puntos porcentuales, lo que acumulativamente dejaría el PIB casi un 50 % por debajo del escenario sin cambios demográficos, y el PIB per cápita, alrededor de un 28 % por debajo.
Aunque Mauricio se encuentra en el océano Índico, su trayectoria de transición demográfica es muy similar a la de muchas islas del Pacífico: tasas de fertilidad por debajo del nivel de reemplazo, jóvenes que emigran en busca de oportunidades y un rápido aumento de la proporción de personas mayores. Tonga, Samoa, Fiyi y otros países se enfrentan o están a punto de enfrentarse a cambios demográficos similares. Este artículo utiliza el marco de descomposición del FMI para explorar el impacto potencial de estas tendencias en las economías de la región de Oceanía y qué políticas podrían amortiguar el impacto.
Contexto macroeconómico de la transición demográfica y su relevancia regional
La población total de Mauricio ya ha comenzado a disminuir: alrededor de 1,24 millones a finales de 2024, y podría reducirse casi un 30 % para 2070. La tasa de dependencia de las personas mayores (proporción entre la población de 65 años o más y la de 15 a 64 años) está aumentando rápidamente. Este cambio no solo afecta a la oferta de trabajo, sino que también presiona el espacio fiscal a través de canales de gasto público como las pensiones y la atención sanitaria.
Para las islas del Pacífico, la estructura demográfica es una variable central de la resiliencia económica. Nueva Zelanda y Australia atraen a una gran parte de la fuerza laboral de las islas del Pacífico, especialmente a trabajadores cualificados. Este patrón migratorio alivia la presión sobre el desempleo en las islas a corto plazo, pero a largo plazo puede debilitar su base de capital humano. Al igual que Mauricio, las islas también se enfrentan al doble desafío de ser "menos numerosas y más envejecidas": una población total estancada o en declive, junto con una reducción de la proporción de la población en edad de trabajar.
El estudio del FMI señala que el envejecimiento puede frenar el crecimiento a través de múltiples canales: contracción de la oferta laboral, caída de la producción potencial, tensión en las finanzas públicas, menor dinamismo innovador y debilidad de la inversión. Pero no todos los efectos son unidireccionales: un envejecimiento saludable, una mayor tasa de participación laboral de los mayores y una mejor igualdad de género pueden compensar parcialmente los efectos negativos.
Marco cuantitativo: distinción entre los efectos del tamaño poblacional y de la estructura por edades
El FMI utiliza un método de descomposición del crecimiento que descompone el PIB en cuatro factores: población total, proporción de población en edad de trabajar, tasa de participación laboral y productividad laboral. Bajo el supuesto de que la productividad laboral y las tasas de participación por edad se mantienen constantes, se identifican tres canales del cambio demográfico: el efecto del tamaño total de la población, el efecto de jubilación (descenso de la proporción de población en edad de trabajar) y el efecto de la composición por edades (menores tasas de participación de los grupos jóvenes y mayores).La investigación muestra que, para 2070, la disminución de la población explica aproximadamente la mitad del lastre, y el resto proviene de la caída de la proporción de la población en edad de trabajar y del cambio en la estructura etaria causados por el envejecimiento. La caída del PIB per cápita está impulsada casi en su totalidad por la contracción de la proporción de la población en edad de trabajar (contribuyendo con aproximadamente 27 puntos porcentuales), mientras que el cambio en la composición etaria tiene un impacto menor (menos de 2 puntos porcentuales).
Este marco también se aplica a los países insulares del Pacífico. Por ejemplo, en Fiji existen marcadas brechas de género en la tasa de participación laboral, y en Samoa la dependencia de las remesas de la diáspora está estrechamente relacionada con la emigración. Al descomponer los factores de población y participación, los responsables de políticas pueden identificar con mayor precisión las fuentes del lastre al crecimiento y, de este modo, diseñar intervenciones específicas.
Escenario de políticas: movilización de la mano de obra subutilizada
El FMI simuló tres escenarios de políticas de oferta laboral: aumentar la tasa de participación laboral de las mujeres, los trabajadores de edad avanzada y los jóvenes. Los resultados muestran que estas medidas pueden compensar parcialmente los vientos en contra demográficos y mejorar la dinámica de la deuda, pero no pueden compensarlos por completo. Cabe destacar que el aumento de la participación laboral femenina genera los mayores beneficios en términos de crecimiento, seguido de los trabajadores de edad avanzada.
En Oceanía, el margen para aumentar la participación laboral femenina también es significativo. Muchas mujeres en los países insulares del Pacífico realizan una gran cantidad de trabajo no remunerado en el sector informal o en el cuidado del hogar. Mejorar el apoyo al cuidado infantil, ofrecer arreglos laborales flexibles y eliminar la discriminación en el empleo pueden liberar mano de obra potencial. La experiencia de Nueva Zelanda y Australia muestra que aumentar la participación de los trabajadores de edad avanzada ayuda a aliviar la escasez de mano de obra, pero requiere medidas complementarias de protección de la salud y entornos laborales adaptados a las personas mayores.
Sin embargo, ninguna política por sí sola puede revertir por completo las tendencias demográficas. El FMI destaca que es necesario combinar reformas del mercado laboral con medidas más amplias de mejora de la productividad. Para los países insulares, esto significa invertir en educación, digitalización y energías renovables, entre otros sectores emergentes, para aumentar la capacidad de generar más producción con menos mano de obra.
Implicaciones Regionales
El caso de Mauricio es una advertencia para los países insulares del Pacífico: las transiciones demográficas a menudo llegan más rápido de lo esperado. Aunque las estructuras poblacionales de las islas son muy diversas (por ejemplo, Papúa Nueva Guinea sigue siendo relativamente joven), países insulares de ingreso medio como Fiji, Samoa y Tonga ya muestran signos de envejecimiento. La cooperación económica regional puede actuar como amortiguador:
- Movilidad laboral: Los programas de trabajo temporal en la región del Pacífico (como el Programa Laboral del Pacífico de Australia) ayudan a aliviar las presiones demográficas, pero se debe lograr un equilibrio entre la migración y el desarrollo de habilidades.
- Coordinación fiscal: El envejecimiento aumentará los gastos en salud y pensiones, por lo que los países insulares deben planificar con antelación reservas fiscales y explorar mecanismos regionales de financiamiento conjunto.
- Transición hacia una economía verde: Las energías renovables y la infraestructura resiliente al clima pueden crear nuevas oportunidades de empleo, atraer a los jóvenes para que permanezcan en la región y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles.
- Intercambio de datos y conocimiento: El marco de descomposición del crecimiento del FMI puede aplicarse a los países del Pacífico para ayudarles a cuantificar el impacto de las tendencias demográficas en el crecimiento y, de este modo, formular políticas más fundamentadas científicamente.
Tendencias a largo plazo: próximos 3, 5 y 10 añosEn los próximos 3 años, muchos países insulares del Pacífico seguirán beneficiándose de la recuperación del turismo y de la inversión en infraestructura, pero la presión demográfica podría comenzar a manifestarse. En los próximos 5 años, a medida que se desacelere el crecimiento de la población en edad laboral, la tasa de crecimiento potencial podría disminuir de forma natural. Hacia los próximos 10 años, si la tasa de fecundidad continúa por debajo del nivel de reemplazo y la emigración no se reduce, algunos países insulares podrían entrar en una fase de "viento en contra demográfico" similar a la de Mauricio.
Australia y Nueva Zelanda, como centros económicos regionales, generarán efectos externos en los países insulares del Pacífico a través de sus políticas migratorias. Existe complementariedad entre la demanda de mano de obra en Australia y Nueva Zelanda y el potencial de oferta de los países insulares, pero la dependencia a largo plazo de la migración no es una solución sostenible. La innovación tecnológica y la mejora industrial son el camino fundamental para elevar la productividad laboral.
Conclusión
El análisis cuantitativo de Mauricio demuestra que la carga del envejecimiento demográfico sobre el crecimiento económico es persistente y poderosa. Aunque los países insulares del Pacífico comenzaron más tarde, podrían enfrentar desafíos similares o incluso más severos, porque su base económica es más frágil y su dependencia externa es mayor. La conclusión más importante es: la estructura demográfica no es un destino; las políticas pueden cambiar los resultados. Aumentar la tasa de participación laboral, profundizar la cooperación regional e incrementar la inversión en productividad son los tres pilares para hacer frente al viento en contra demográfico. Los países de Oceanía deben actuar desde ahora para evitar caer en el futuro en el dilema de "estancamiento del crecimiento + presión fiscal".
Conclusiones clave
1. El factor demográfico ha pasado de ser un soporte del crecimiento económico de Mauricio a convertirse en una carga; los países insulares del Pacífico deben estar atentos a una transición similar. 2. Para 2070, el PIB de Mauricio podría ser casi un 50% inferior al escenario base debido a los cambios demográficos, la mitad por la disminución del tamaño de la población y la otra mitad por el efecto estructural del envejecimiento. 3. Aumentar la tasa de participación laboral de las mujeres, las personas mayores y los jóvenes puede aliviar significativamente la presión sobre el crecimiento, pero no puede compensar por completo el viento en contra demográfico. 4. La región del Pacífico debería abordar conjuntamente los desafíos demográficos mediante la movilidad laboral, la cooperación fiscal y la transición verde. 5. El aumento de la productividad es la clave para mantener a largo plazo el nivel de vida y la sostenibilidad fiscal.
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